Acompañe ese mismo 25 de diciembre a mi papá a visitar a mi tío, lo cual me encantaba porque siempre jugaba con mis primos, lo que no me gustaba es que a veces me quedaba a comer en su casa y me daban panza como sopa... guacala de pollo, solo de recordar se me enchina la piel.
Llegamos y fui corriendo al cuarto donde se quedaban mis primos, Horacio, mayor que yo por un año y Chely mayor que yo por... bueno, por unos años más, cuando entro veo que están viendo en la tele a un esquiador que tenía que bajar una montaña de nieve y esquivar todos los objetos que le aparecian, ellos movian al esquiador con una palanca conectada a una cajota, en ese momento los pixeles que recreaban al esquiador y a la montaña con sus rocas y árboles se me hicieron de lo más real y cuando les pregunte qué es lo que hacian me dijeron "jugando con el Atari que nos trajo Santa" y yo me quede con cara de niño al que le traen pura ropa y no un atari y solo pude contestar 'aah' y pensar en mis adentros "pinchi santa culei".
Jugué un rato y fue una experiencia que no cambiaba por nada. Al retirarnos de la casa de mis primos y en un pobre intento de auto complacencia le comente a mi papá: 'es mejor que me hayan traído ropa y no un Atari, verdad? La ropa dura más'. Comentario que ahora justifico debido al apretado nudo de mi corbata, snif.
Cada que iba a casa de mis primos lo único que quería era jugar el Atari, adios a mi Superman y mi Batman gigante de plástico y con capas de celofán, el Atari era lo bueno y lo IN. Y no fue hasta el año siguiente cuando se lo pedí a los reyes magos, es decir unas semanas después, que en mi casa siempre fueron los efectivos a la hora de pedir juguetes, no como Santa Claus que nada más me traia ropa. Claro, se agradece el esfuerzo que hacia el buen Santa.
Teniendo un super Atari 2600 en mi poder ya no hubo vuelta atrás. Empezó mi decadencia hacia los juegos de video.
Llegamos y fui corriendo al cuarto donde se quedaban mis primos, Horacio, mayor que yo por un año y Chely mayor que yo por... bueno, por unos años más, cuando entro veo que están viendo en la tele a un esquiador que tenía que bajar una montaña de nieve y esquivar todos los objetos que le aparecian, ellos movian al esquiador con una palanca conectada a una cajota, en ese momento los pixeles que recreaban al esquiador y a la montaña con sus rocas y árboles se me hicieron de lo más real y cuando les pregunte qué es lo que hacian me dijeron "jugando con el Atari que nos trajo Santa" y yo me quede con cara de niño al que le traen pura ropa y no un atari y solo pude contestar 'aah' y pensar en mis adentros "pinchi santa culei".
Jugué un rato y fue una experiencia que no cambiaba por nada. Al retirarnos de la casa de mis primos y en un pobre intento de auto complacencia le comente a mi papá: 'es mejor que me hayan traído ropa y no un Atari, verdad? La ropa dura más'. Comentario que ahora justifico debido al apretado nudo de mi corbata, snif.
Cada que iba a casa de mis primos lo único que quería era jugar el Atari, adios a mi Superman y mi Batman gigante de plástico y con capas de celofán, el Atari era lo bueno y lo IN. Y no fue hasta el año siguiente cuando se lo pedí a los reyes magos, es decir unas semanas después, que en mi casa siempre fueron los efectivos a la hora de pedir juguetes, no como Santa Claus que nada más me traia ropa. Claro, se agradece el esfuerzo que hacia el buen Santa.
Teniendo un super Atari 2600 en mi poder ya no hubo vuelta atrás. Empezó mi decadencia hacia los juegos de video.
2 comentarios:
Querido Don Tuzo:
Sin temor a equivocarme y a mi nuy particular punto de vista (el de un humilde bubbly!!! y declarada una absoluta ignorante en el tema de lo videojuego)este es el mejor articulo que ha escrito con un toque de inocencia y mucha sinceridad, solo quiero expresarle mi admiración y que sepa que sigo siendo y sere siempre, su más ferviente admiradora y su fan No.1 S.Q.T.A.V.??
sigo esperando la segunda parte. No se olvide de sus fieles lectores.
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